Javier Calleja nació en Málaga en 1971 y construyó su obra alrededor de personajes de cabeza grande y ojos desproporcionados que miran de frente, muchas veces acompañados de frases cortas escritas a mano. Esa mezcla de inocencia y melancolía le ganó un público enorme en Japón y Hong Kong, donde expone con regularidad y donde sus piezas se agotan en horas.
Hooks lleva ese personaje a un terreno distinto: el del objeto que se usa. En lugar de una figura para repisa, Calleja convirtió sus cabezas en ganchos de pared, de modo que la pieza cumple una función doméstica sin dejar de ser obra suya. La mirada sigue siendo la misma, solo que ahora sostiene un abrigo.
Esta es la segunda versión de la serie, con una decoración distinta a la primera. Se produjo en edición limitada y llega nueva, sin abrir.





