Javier Calleja nació en Málaga en 1971 y construyó su obra alrededor de personajes de cabeza grande y ojos desproporcionados que miran de frente, muchas veces acompañados de frases cortas escritas a mano. Esa mezcla de inocencia y melancolía le ganó un público enorme en Japón y Hong Kong, donde expone con regularidad y donde sus piezas se agotan en horas.
Hooks lleva ese personaje a un terreno distinto: el del objeto que se usa. En lugar de una figura para repisa, Calleja convirtió sus cabezas en ganchos de pared, de modo que la pieza cumple una función doméstica sin dejar de ser obra suya. La mirada sigue siendo la misma, solo que ahora sostiene un abrigo.
El juego está fabricado con una combinación poco común para un art toy: PVC para las cabezas, cristal para los ojos y aleaciones de aluminio y zinc para la estructura del gancho. Son dos piezas de tamaños ligeramente distintos, de 64 por 66 por 67 milímetros y 64 por 71 por 73.
Se produjo en 2022 en edición limitada, con firma impresa, y se distribuyó en el Museum de Shibuya Parco en Tokio. Llega nuevo y sin abrir.





